Mar 14

Crowdfunding

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Crufunding, Krofunding, Croufanding, es una palabra que a los españoles nos cuesta mucho recordar y pronunciar, casi tanto como considerarlo una forma seria que pueda competir con la financiación tradicional. Llegó a España hace 6 años y le ha costado quedarse, a pesar que desde hace años las condiciones para acceder al crédito de la banca tradicional son muy exigentes, por no decir imposibles. Muchos están siendo los esfuerzos del BCE por reactivarlo, y a pesar de esta máquina de imprimir billetes, el acceso al crédito de pequeñas empresas y autónomos sigue siendo casi nulo. Si nos podemos imaginar lo difícil que era y es para empresas “consolidadas” acceder al crédito, imaginaos lo difícil que fue y es para personas que querían empezar, para emprendedores, que a mi personalmente me gusta llamar valientes, que en ese momento “sólo” tenían una idea.

 

El Crowdfunding, y ahora lo escribimos bien, ha llegado para quedarse, y como tal, empieza a estar en el punto de mira de Hacienda, podríamos definirlo cómo un sistema de cooperación entre personas, unas que buscan financiación para su idea, y otras que quieren mover su dinero y sacar una rentabilidad, ya sea en forma de dividendos o en forma de recompensa, uno de los puntos más interesantes del Crowdfunding. Esta cooperación se da a través de plataformas especializadas, dónde el valiente explica su proyecto acompañado de texto, fotos, vídeos, etc., cualquier cosa vale para llamar la atención de futuros mecenas. Estas plataformas online, te dan la posibilidad de mover mucho el proyecto a través de diferentes redes sociales y tener una mayor difusión. En España tenemos muchas y algunas muy consolidadas, comisión a parte. Verkami, una de las más importantes, ha apoyado casi 3.900 proyectos y recaudado más de 19 millones de euros, cobra un 5% de comisión en relación a la solicitud de financiación, que pagas si consigues tu objetivo; la mayoría funcionan así. También las tenemos con menos experiencia y sin comisión, como Splitfy. Realmente hay gran variedad de plataformas según tu objetivo: editar un libro, sacar un disco de música, hacer una película, crear un juego de ordenador o abrir una tienda de ropa. Se ha financiado casi de todo por Crowdfunding.

Podríamos diferenciar entre dos tipos de Crowdfunding, el financiero o Crowdlending, en el cual la recompensa sería monetaria según el tipo de interés, y el Crowdfunding no financiero, donde habría una recompensa no monetaria, o nada, si es una donación.

La recompensa no monetaria bien podría ser una copia de un juego de ordenador, si lo que financias es la creación de ese juego, o un disco de música del artista al que has ayudado a grabarlo. Y por supuesto, todo pasa por el control de Hacienda.

Si es una donación e inviertes en un proyecto de alguna ONG o asociación sin ánimo de lucro, y no hay recompensa, será tratado como una donación al uso, es decir, exento de IVA e Impuesto de Sociedades.
Si la inversión viene acompañada de una recompensa, la recompensa será considerada como una pre-venta de un producto o servicio, contablemente sería un anticipo a cuenta, porque el inversor está pre-comprando algo. Es decir, se deberá aplicar el IVA a esa recompensa, si son actividades empresariales o profesionales; o el impuesto de transmisiones patrimoniales, si no lo son. Además el emprendedor deberá declarar también en el IRPF los ingresos como una actividad económica y si es una persona jurídica en el Impuesto de Sociedades.

En España, en 2014 se aportaron 62 millones de euros a proyectos, un 114% más que en 2013 y el 30 % de las Pymes en el sector del ocio lo usó para financiarse. Datos que nos muestran que el Crowdfunding llegó para quedarse, primero como alternativa para unos pocos soñadores, y más tarde para muchas buenas ideas que no hubieran podido materializarse sin esta cooperación entre personas.